Del papel a la web

A la hora de crear una web los primeros pasos son cruciales para que todo salga bien. ¿Por qué digo esto? Siempre que tenemos la primera reunión con el cliente es normal que haya un poco de “jaleo” en cuanto a ideas y sobre todo, muchas dudas.

Esto no es del todo malo, no nos alarmemos. Tener ideas es bueno porque además te hace tener una idea acerca de lo que el cliente espera de ti y lo que busca alcanzar con su nueva web.

Lo normal suele ser que en la primera reunión de trabajo todo el brainstorming quede vomitado sobre la mesa sin ton ni son. Y es por esto que es muy importante definir bien los objetivos y alinearse de forma que, la web se vaya consolidando sobre dichos pilares.

Lo primero que definiremos es el nombre del dominio. Esto está ligado a un trabajo anterior de identidad corporativa del que daría para hablar otro rato, por lo que no entraremos en detalles. A grandes rasgos este nombre de dominio será el nombre de la marca o en su defecto algo muy relacionado con ello que esté dentro de la propia estrategia, estudiada en la fase previa que os comentaba.

Una vez definidas las partes técnicas: dominio, extensiones, plataforma desde la que se desarrollará, servidor, etc. Pasamos a la parte de organización y gestión.

En esta siguiente parte le pasaremos a nuestro cliente un briefing acerca de contenidos, estilo, ejemplos de referencia (lo normal es que en este apartado se fijen en webs de la competencia pero muchas veces también se puede destacar algo de una empresa diferente), etc.

Cuando tengamos “el grosso” del asunto estudiaremos punto por punto el contenido que quiere incluir el cliente y la estructura que considera para nosotros pasar a hacer una propuesta más formal sobre cómo organizar dicho contenido y que la web resulte atractiva e interesante.

Esta organización es de lo más importante y útil, el árbol de contenidos. No solo nos ayudará a saber que secciones y apartados tendrá nuestra web, así como la información que irá en cada una de ellas; sino que, además, nos servirá como método conocer el estado del proyecto y valorar el tiempo que nos llevará poder tenerla lista.

Una vez definido todo esto… ¡manos a la obra! Ten a mano el manual de identidad corporativa y un gran banco de imágenes con el que trabajar. Y fundamental, ¡mucha comunicación con tu cliente! Es la mejor manera de que todo salga como esperamos y en tiempo.

Por Patricia Alejandro, consultora de marketing digital

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